Dos errores comunes de los activistas

Los activistas que hacen difusión en la calle suelen estar motivados por un gran deseo de ayudar a otros, unido a un deseo igualmente grande de encontrarse con personas que compartan sus valores. Los activistas se unen por la causa y por su necesidad de ser apreciados por otros. Y esto no tiene nada de malo, en principio.

Luego de repartir panfletos, la mayoría de los grupos se reúne a socializar. Esto puede ser muy bueno. Al socializar obtenemos, entre otras cosas…

  • Mayor motivación para seguir actuando por la causa.
  • Bienestar psicológico.
  • Más conocimiento sobre la causa a medida que progresan los debates sobre distintos temas.

Todo esto es muy valioso. Pero aquí también comienzan los problemas…

Costos innecesarios

Hace unos años, durante mi tiempo como un Thinker Bell, asistí a muchos eventos de difusión. Luego de cada evento, nos reuníamos en locales de comida y bares a hablar de varias cosas. Y si bien pienso que socializar es muy valioso, gastábamos al menos ocho veces más presupuesto en la recreación que en la actividad.

Es triste decirlo, pero repartíamos pequeños panfletos en blanco y negro y luego hacíamos un recorrido por varios bares y restaurantes. Y muchos grupos hacen esto. Es muy fácil olvidarnos de lo que realmente importa.

Si hubiéramos tomado una fracción del dinero de una salida, podríamos haber impreso panfletos a color para mejorar significativamente la difusión. Y peor aún, estas cosas no pasaban de vez en cuando, sino que las hacíamos todos los fines de semana.

Pero la solución no es cancelar las salidas sociales. Eso reduciría fuertemente la motivación de los activistas, y además uno no debe oponerse a la diversión. Sugiero que:

  • Evitemos los grandes gastos en salidas sociales al menos hasta que tengamos todo lo necesario para hacer buenas actividades de difusión.
  • Podemos minimizar los costos de las reuniones sociales, reuniéndonos en la casa de alguien en vez de un bar. También es muy bueno preparar comida en vez de encargarla.
  • Todo lo que se haya ahorrado puede ser donado por los activistas para imprimir panfletos, hacer carteles, organizar eventos u otras cosas.
  • Destinar un porcentaje fijo de nuestros ingresos a mejorar las actividades o a donar a organizaciones eficaces puede ser una estrategia excelente. El punto es asegurarnos de contribuir todos los meses a las causas que nos importan. Podemos fijar el porcentaje en un 5%, 10% o más, dependiendo de cuanto ganemos. Una vez que hayamos separado ese dinero, podemos invertir el resto del modo que queramos. Incluso en salidas costosas, si nos alcanza para ello.

Esta es una de las estrategias que más usamos los altruistas eficaces, ya que muchos queremos tomarnos ciertos lujos pero solo cuando hayamos priorizado el ayudar a otros.

En general, pensemos bien en cómo invertimos nuestro dinero y procuremos invertir más en las actividades. No dejemos que nuestra inclinación por socializar nos haga perder de vista nuestro objetivo de tener un impacto positivo en el mundo.

 

Emociones negativas

Los activistas tienden a enamorarse y a formar amistades fuertes. Si bien eso puede ser muy bueno, también tiene el potencial de arruinar todo.

No es raro que un activista vaya a un evento pensando más en otra persona que va a asistir que en la causa misma. Esto puede derivar en inseguridades, celos, rivalidades y otros problemas que terminan afectando a todo el grupo.

Los activistas que tengan un estado de ánimo inestable o negativo pueden afectar a todo el grupo. La persona negativa pone incómodos a los demás activistas, lo cual hace que sonrían menos y que adopten un lenguaje corporal defensivo. Esto aleja a las personas a las cuales queremos informar.

Alguien que se deje llevar demasiado por sus emociones puede terminar reduciendo significativamente el rendimiento de toda la actividad. Para evitar esto, sugiero que:

  • Seamos honestos con nosotros mismos y pensemos si estamos en condiciones de sumar algo a la actividad. Si nuestro estado de ánimo es muy negativo, lo mejor es que nos abstengamos de asistir y que busquemos ayuda. Podemos ver a esos mismos activistas en otro momento y recibir su apoyo sin entorpecer la actividad.
  • Pensemos en el futuro antes de comenzar una relación con otros activistas. ¿Estamos en control de nuestras emociones o acaso la relación puede afectar negativamente la difusión en el futuro? ¿Podemos manejar un rompimiento y priorizar el activismo o acaso haremos un desastre?
  • Si hay uno o más miembros del grupo hacia los cuales sentimos hostilidad, consideremos seriamente la idea de dejar de asistir a esas actividades y buscar otro grupo o construir uno por nuestra cuenta.
  • Si hay alguien que siempre trae un ánimo negativo y que es hostil o desubicado, el grupo tiene que estar listo para expulsarlo de las actividades. Sé que esto puede ser difícil, pero es necesario hacerlo para construir grupos que funcionen bien y puedan ayudar a otros.

 

En suma, procuremos invertir más dinero en las actividades y seamos muy conscientes del efecto que tienen nuestras emociones. Hacer esto será más fácil si nos acostumbramos a recordar que la prioridad siempre debe ser la causa que apoyamos.

Y ya que estás aquí, deberías revisar y compartir los textos que escribí sobre activismo animal eficaz. Están basados en las mejores investigaciones de grupos como Animal Charity Evaluators y The Humane League, y en muchos estudios de psicología. Hay textos sobre la utilidad de distintas intervenciones, el diseño de materiales de difusión efectivos, consejos sobre la formación de grupos y muchos temas más.

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