Racionalidad Grupal (9): La importancia de estar de acuerdo

[Texto anterior: Racionalidad Grupal (8): En contra de la conformidad]

Algo que frecuentemente causa problemas masivos de coordinación es que quienes están en contra de algo suelen ser mucho más vocales que quienes están a favor.

Hay “escépticos” que no discriminan y que no pueden aguantar las ganas de criticar una idea por cualquier motivo, muchas veces con el fin de demostrar su inteligencia.

Y mientras tanto, quienes están a favor de la idea solo ven la respuesta negativa de los escépticos. No ven personas que estén de acuerdo.

A modo de ejemplo inventé la siguiente historia:

 

Un miembro de un grupo de activistas ve que la organización Mercy for Animals hace eventos de “pago para que veas”. Mercy for Animals está recomendada como caridad destacada por Animal Charity Evaluators 1 Animal Charity Evaluators, Review of Mercy for Animals., así que la eficacia de los eventos debe ser bastante alta. Con algo más de búsqueda podemos encontrar que hay algo de evidencia empírica y estudios sobre la eficacia de los “pago para que veas”.

La mayor parte del grupo considera la idea superficialmente y piensa que es muy buena, pero no son vocales al respecto y no se esfuerzan en buscar evidencia que la respalde o que la desacredite (falta de curiosidad).

Una persona decide criticar la idea, alegando que la actividad apela burdamente a las emociones. Esa persona no tiene problemas en demostrar su inteligencia.

Este solo disidente logra convencer a todos de no realizar la actividad y deja en ridículo a cualquiera que se oponga a él.

 

Cosas como estas suceden porque nuestra cultura no valora lo suficiente la aceptación y la aprobación de las ideas. Ser un crítico indiscriminado puede ser más valorado en ciertos círculos. Todos quieren sentirse como Galileo Galilei.

Esta asimetría entre quienes critican y quienes aprueban algo públicamente puede hacer que descartemos ideas muy buenas o interesantes.

Tengamos en cuenta que las emociones no siempre son opuestas a la racionalidad. De hecho, son importantes y pueden aportar información muy útil sobre un problema. Las personas más racionales que conozco son motivadas por sentimientos muy fuertes de altruismo, amor, compasión y entusiasmo.

Si alguien se entera del sufrimiento de los animales en las granjas industriales y se siente terrible al respecto, eso no está mal. Esa emoción es la respuesta directa a un dato objetivo de la realidad y resalta la importancia del hecho. El hecho de que la persona se sienta mal le aporta información sobre la gravedad del problema y sobre su propio sistema de valores. Eso puede cambiar sus acciones en el futuro.

Las emociones son una pieza más de evidencia que debería determinar nuestras acciones junto a muchos otros factores.

Hay tres prescripciones fundamentales que podemos extraer de todo esto:
  • Si propones una idea, tómate el tiempo suficiente para buscar evidencia e investigar argumentos a favor y en contra¡Curiosidad!
  • Si estás de acuerdo con algo, dilo. No dejes que la única voz que se escuche sea la de disidentes. Medita tu opinión sobre el tema y hazla pública.
  • Si estás en contra de una idea, primero enuncia todos los puntos que te parezcan a favor o con los que estés de acuerdo. Recuerda investigar y ofrecer argumentos sólidos en contra de la idea. Sé gentil y trata a los demás humanamente. Esto no solo te hace más persuasivo, sino que además evita que los demás experimenten sentimientos negativos.

 

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Ver también: Introducción a la ciencia de la racionalidad

Notas y referencias   [ + ]

1. Animal Charity Evaluators, Review of Mercy for Animals.