Racionalidad Grupal (10): Mirando al enemigo

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[Texto anterior: Racionalidad Grupal (9): La importancia de estar de acuerdo]

Algunos piensan en los especistas y no pueden creer cuán ciegos son.

Seguramente, aquellas personas que no pertenecen a nuestra tribu son realmente siniestras. Sus corazones son pura maldad, ¿no?

No lo creo. Todos tenemos cerebros muy parecidos.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Los especistas no son aliens ni pertenecen a una raza diferente. Son personas con sentimientos iguales a los nuestros, pero con distintos conocimientos y experiencias de vida.

Estamos predispuestos a odiarlos y a pensar que son siniestros porque sus acciones le causan un gran daño a los animales, y eso nos parece inaceptable y terrible.

También sentimos que obtenemos más fuerza al denigrarlos, ya que eso fortalece la unión y la identidad de nuestra tribu. Vimos esto en el experimento de Robbers Cave.

Pero un especista ve sus propias acciones como algo normal. Cuando come carne no siente lo mismo que sentiría un vegano al comer carne. Esto parece algo obvio, pero la conducta de casi todos los veganos sugiere que no tienen demasiado en cuenta este hecho.

Si los veganos pudiesen obtener un modelo apropiado de la psicología del “enemigo”, no verían un grado de maldad fuera de lo común. Verían a personas que saben menos de las emociones de los animales y que han tenido vidas diferentes.

La gran tragedia es que el holocausto animal no sucede porque haya gente concientemente malvada. Descontando a algún dueño de una granja industrial, la enorme mayoría simplemente no sabe la gravedad de lo que hace. Los consumidores no saben de qué son cómplices.

Quienes son vagamente conscientes de la situación tienen que lidiar con todas las fuerzas de la irracionalidad grupal que ya discutimos. No es sorprendente que no consideren al veganismo como una opción viable.

Si quienes son veganos hubiesen nacido en condiciones ligeramente diferentes, tampoco serían veganos. El veganismo o el especismo no son actitudes esenciales e inalterables de una persona. Son productos de circunstancias y experiencias particulares.

¿Acaso realmente creemos que el especista promedio come carne sabiendo que los animales pueden tener experiencias subjetivas que se asemejan muchísimo a las nuestras? Un análisis superficial nos inclina a pensar que eso es muy poco probable. Pero no es necesario especular: hay estudios que demuestran un vínculo clarísimo entre el consumo de animales y la creencia en que estos no poseen capacidades psicológicas significativas 1 The role of meat consumption in the denial of moral status and mind to meat animals..

La mayoría ni siquiera piensa en el proceso de producción de sus alimentos. Aún menos probable es que se vean a sí mismos como villanos.

Imaginarnos que los especistas son malvados no solo es incorrecto, sino que además puede ser contraproducente y nos predispone a realizar el tipo de acciones que no los van a convencer. Recordemos que un especista se ve a sí mismo como alguien normal.

Hay menos maldad deliberada y más ignorancia de lo que se suele pensar. Pero un momento de descuido y la dinámica del grupo nos hará creer que los especistas son el demonio.

Les puedo asegurar que tienen prácticamente el mismo cerebro que los veganos.

Puedo pensar en otras causas que podrían llegar a ser tan importantes como el veganismo y que muchos veganos ignoran. Mi primer reflejo no es pensar que son malvados, sino que hay una gran distancia en las inferencias. Mi objetivo, entonces, no será el gritarle a los veganos o indignarme con ellos, sino pensar en las formas más efectivas de trasmitirles la información para que puedan apreciar la importancia del problema.

Tenemos que ser lo suficientemente fuertes como para aceptar que incluso las cosas más terribles no suceden por maldad. Ni siquiera hay villanos en esta historia. El principal problema es la ignorancia y la falta de coordinación.

Muchos religiosos extremistas de todas las épocas cometieron atrocidades mientras se veían a sí mismos como agentes morales o incluso como héroes. Eso no es maldad deliberada.

Hasta el peor terrorista del mundo podría haber sido tu mejor amigo si hubiese nacido en otro lugar y hubiese tenido otras experiencias. Estás en un universo en el cual las personas creen hacer el bien y hacen el peor mal. Así de terrible e injusta puede ser la realidad.

Hay muchísimo por hacer. Necesitamos a más personas que unan lo mejor de su empatía con su racionalidad.

¿Podemos combatir las fuerzas del tribalismo y la irracionalidad para crear grupos de personas genuinamente comprometidos con sus causas?

El futuro de la vida sintiente depende de lo que hagamos.

 

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Notas y referencias   [ + ]